Han criticado los data centers de IA de Amazon, la empresa abre una investigación

Después de criticar públicamente los futuros centros de datos dedicados a la IA, tres ingenieros ahora están bajo investigación por parte de Amazon. Este asunto genera polémica al reabrir el debate sobre la libertad de expresión de los empleados.

Criticar públicamente a su empleador nunca es trivial, especialmente cuando se trata de un gigante como Amazon. Los tres ingenieros están viviendo esta experiencia tras denunciar los proyectos para nuevos centros de datos dedicados a la inteligencia artificial ante el consejo municipal de Seattle.

Pocos días después, Amazon abrió una investigación interna para clarificar sus declaraciones. Este caso pone nuevamente en la mesa el tema de la libertad de expresión de los empleados y las reglas impuestas por las grandes empresas tecnológicas.

Qué provocó esta investigación de Amazon

Los tres ingenieros mencionados pertenecen al colectivo Amazon Employees for Climate Justice (AECJ). Este grupo ha estado luchando durante años por una mayor transparencia en las cuestiones medioambientales y sociales.

Junto con otros dos empleados, intervinieron ante el consejo municipal de Seattle. Las discusiones giraron en torno a un posible moratorio en la construcción de nuevos centros de datos destinados a la inteligencia artificial.

Solicitaban reglas más estrictas para el uso de energías renovables. También deseaban proteger mejor a los trabajadores y regular el desarrollo de estas infraestructuras.

A su juicio, el sector busca construir siempre más rápido, antes de que las regulaciones alcancen a la tecnología. Al final de los debates, el consejo municipal votó a favor de un moratorio de un año sobre estos nuevos centros de datos.

Por qué la empresa decidió actuar

Poco después de estas audiencias públicas, los tres ingenieros fueron convocados por separado por recursos humanos.

Según una queja presentada por el AECJ, cada uno fue informado de que se había abierto una investigación interna. El colectivo sostiene que se mencionaron posibles sanciones disciplinarias o incluso despidos.

La empresa niega esta versión. Explica que busca únicamente determinar si los empleados se expresaron en su nombre personal o representando a Amazon. Esta distinción es importante. El grupo recuerda que sus empleados no pueden representar oficialmente a la empresa sin seguir un procedimiento específico.

Amazon asegura que esta investigación tiene como objetivo verificar el cumplimiento de sus procedimientos internos, y no sancionar a los empleados por sus declaraciones. El colectivo sigue siendo escéptico.


infografía sobre la investigación realizada por Amazon

Un caso que revive viejos recuerdos

Este caso sobre la investigación de tres empleados evoca un precedente ya bien conocido en Amazon. En 2020, la empresa despidió a dos figuras históricas del colectivo Amazon Employees for Climate Justice que habían denunciado públicamente las prácticas del grupo y su política medioambiental.

Las ex-empleadas impugnaron esta decisión ante las autoridades estadounidenses, y ambas partes terminaron llegando a un acuerdo el año siguiente. Amazon aceptó, entre otras cosas, pagar salarios atrasados.

La firma también recordó a todos sus empleados sobre sus derechos en relación a la organización y la libertad de expresión. Seis años después, el escenario parece repetirse, aunque el contexto sea diferente.

Más allá de este caso, el tema trasciende los conflictos laborales. Con la creciente demanda de cómputo de la IA, los centros de datos se han convertido en un asunto tanto estratégico como medioambiental.


Amazon Empresa IA

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