Google invierte 75 millones de dólares en A24 para desarrollar la IA en el cine
La inteligencia artificial sigue su avance en la industria del entretenimiento, pero esta vez, no es una startup tecnológica o un gigante del streaming quien llama la atención. Según informa el Wall Street Journal, Google estaría invirtiendo alrededor de 75 millones de dólares en A24, el estudio independiente que se ha convertido en una de las referencias creativas más influyentes del cine contemporáneo.
Detrás de esta inversión se encuentra una asociación estratégica entre A24 y Google DeepMind, el laboratorio de investigación en inteligencia artificial del conglomerado estadounidense. Una colaboración que podría redefinir la manera en que se diseñan e integran las herramientas de IA en los procesos creativos del cine.
Un enfoque centrado en los creadores
A diferencia de algunas iniciativas que buscan automatizar la producción audiovisual, Google afirma querer adoptar un enfoque diferente. El objetivo declarado consiste en poner las herramientas de inteligencia artificial en manos de los directores desde su concepción, para que los usos sean definidos por los artistas mismos en lugar de ser solo obra de ingenieros.
En el marco de esta alianza, los equipos creativos de A24 tendrán acceso directo a las tecnologías y la infraestructura desarrolladas por Google DeepMind. A cambio, los investigadores recibirán retroalimentación concreta de profesionales del cine que enfrentan diariamente los desafíos de la creación audiovisual.
Para Demis Hassabis, cofundador y director de Google DeepMind, esta colaboración representa la forma más eficaz de crear herramientas realmente útiles para los creadores.
La idea es sencilla: construir la IA junto a los artistas en lugar de hacerlo para ellos.
Las películas de A24 permanecen protegidas
En un contexto donde la propiedad intelectual es una cuestión central en el debate sobre la inteligencia artificial, Google ha querido aclarar un punto importante. El acuerdo no da acceso al catálogo existente de A24 ni a los datos provenientes de sus producciones anteriores. Las obras ya producidas por el estudio permanecen, por tanto, completamente independientes de esta colaboración tecnológica.
Esta precisión probablemente busca tranquilizar a una parte de la industria, ante las preocupaciones relacionadas con el uso de obras protegidas para entrenar modelos de IA, que continúan alimentando numerosas controversias.
Por qué A24 atrae a los gigantes tecnológicos
La elección de A24 no es casual. En el transcurso de una década, el estudio ha logrado construir una identidad particularmente fuerte ante el público. A diferencia de la mayoría de las compañías de producción, A24 se ha convertido en una verdadera marca cultural cuya audiencia sigue los estrenos casi tanto como los de ciertos directores.
Esta reputación se basa en una selección de películas con una fuerte identidad artística, a menudo aclamadas por su originalidad y libertad creativa.
El estudio está preparando actualmente uno de sus proyectos más ambiciosos con la adaptación cinematográfica de Elden Ring, un proyecto cuyo presupuesto se estima en aproximadamente 175 millones de dólares y que será dirigido por Alex Garland.
Para Google, asociarse con una entidad tan respetada permite legitimar aún más su enfoque hacia la inteligencia artificial en los sectores creativos.
La IA se establece gradualmente en el cine
Esta colaboración se inserta en una tendencia más amplia que ahora afecta a toda la industria audiovisual. Cada vez más estudios, directores y plataformas exploran las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial. El director Martin Scorsese se unió recientemente a la empresa Black Forest Labs como asesor, utilizando algunas de sus tecnologías para preparar sus futuros proyectos.
Por su parte, Netflix habría desarrollado su propio estudio de animación asistido por IA para producir contenidos cortos y proyectos experimentales.
La evolución no se limita solo a los gigantes del streaming. OpenAI también ha apoyado la producción de Critterz, un largometraje de animación concebido en gran parte con herramientas de inteligencia artificial, destinado a ser presentado en festivales de cine internacionales.
Una nueva fase para la creación audiovisual
El acuerdo entre A24 y Google DeepMind ilustra una transformación más profunda en la industria del cine. Durante mucho tiempo, los debates sobre la IA se han centrado en los riesgos relacionados con la automatización o la posible desaparición de ciertos empleos. Ahora, comienza a emerger otra visión: la de una inteligencia artificial diseñada como una herramienta de creación capaz de acompañar a los artistas en lugar de reemplazarlos.
El éxito de este enfoque dependerá en gran medida de cómo los directores y guionistas se apropien de estas tecnologías.
Pero una cosa ya es segura: la inteligencia artificial no es solo un tema de ciencia ficción o una herramienta reservada para laboratorios de investigación. Está convirtiéndose gradualmente en un nuevo actor de la producción audiovisual mundial.
Y con la llegada de un estudio tan emblemático como A24 a este ecosistema, la frontera entre la creación artística y la innovación tecnológica podría pronto volverse más difusa que nunca.




