Chrome gira definitivamente la página de Manifest V2: la fin de uBlock Origin se acerca

Chrome definitivamente cierra el capítulo de Manifest V2: se acerca el final de uBlock Origin

Tras varios años de transición, Google está a punto de cerrar el último capítulo de Manifest V2, la antigua arquitectura que ha sido la base de las extensiones de Chrome durante mucho tiempo. Un cambio técnico que parece sutil, pero que tendrá consecuencias visibles para millones de usuarios: los últimos métodos para hacer funcionar uBlock Origin en Chrome desaparecerán.

Con Chrome 150 y Chrome 151, Google pone fin a la coexistencia de las antiguas y las nuevas generaciones de extensiones.

El último «backdoor» de Manifest V2 va a desaparecer

Desde octubre de 2024, Google ha estado retirando gradualmente el soporte de Manifest V2 en favor de Manifest V3, una nueva arquitectura destinada a mejorar la seguridad, el rendimiento y la gestión de recursos del navegador.

No obstante, algunos usuarios avanzados habían encontrado una manera de prolongar la vida de las extensiones basadas en Manifest V2 utilizando una opción oculta de Chromium: kExtensionManifestV2Disabled.

Según un reciente commit descubierto en el código de Chromium, este flag será eliminado. Los ingenieros de Google lo consideran ahora como «código muerto», ya que Chrome ya no soporta oficialmente Manifest V2. En términos prácticos, esto significa que las extensiones que aún dependen de esta antigua arquitectura dejarán de funcionar, incluso mediante métodos de trabajo alternativos.

¿Por qué Google insiste en Manifest V3?

Desde la perspectiva de Google, la decisión es principalmente técnica. Mantener dos arquitecturas paralelas representa una carga considerable para los equipos de desarrollo. Varios errores recientes estaban relacionados específicamente con Manifest V2, obligando a los ingenieros a mantener código heredado que se ha vuelto difícil de gestionar.

Manifest V3 también introduce un modelo más restrictivo para las extensiones. Los desarrolladores tienen menos acceso directo al tráfico de red, lo que reduce ciertos riesgos de seguridad pero también limita las capacidades de las herramientas más potentes.

Este punto ha sido precisamente el que ha generado controversia en torno a los bloqueadores de anuncios.

uBlock Origin, la principal víctima del cambio

El caso más emblemático es el de uBlock Origin. Considerado por muchos usuarios como uno de los mejores bloqueadores de publicidad disponibles, utiliza mecanismos que Manifest V3 ya no permite replicar completamente.

Su creador ha desarrollado una alternativa compatible con la nueva arquitectura: uBlock Origin Lite. Esta versión mantiene gran parte de la experiencia del usuario, pero funciona bajo las limitaciones impuestas por Chrome. El filtrado es menos flexible y algunas reglas avanzadas ya no se pueden aplicar con la misma eficacia.

Para la mayoría de los internautas, la diferencia será relativamente sutil. Sin embargo, para los usuarios experimentados que personalizan en gran medida sus listas de filtrado, el cambio será mucho más notorio.

Firefox y Brave podrían beneficiarse de la situación

La desaparición definitiva de Manifest V2 también crea una oportunidad para los competidores de Chrome. Mozilla Firefox⁠ continúa soportando las capacidades necesarias para el funcionamiento completo de uBlock Origin. Por lo tanto, los usuarios que deseen conservar todas las funcionalidades de la extensión pueden migrar sin demasiadas complicaciones.

Por su parte, el navegador Brave adopta una estrategia diferente. Su sistema de bloqueo de anuncios, Brave Shields, está integrado directamente en el navegador y no depende de una extensión clásica. Este enfoque le permite eludir las limitaciones impuestas por Manifest V3.

Sin embargo, aquellos que consideren migrar a Microsoft Edge⁠ o Opera⁠ podrían sentirse decepcionados. Estos navegadores también basados en Chromium, generalmente siguen la misma hoja de ruta que Chrome en lo que respecta a las extensiones.

Una evolución que va más allá de la simple cuestión de la publicidad

El abandono definitivo de Manifest V2 representa un cambio más profundo en la filosofía de la web moderna. Durante mucho tiempo, los navegadores permitieron que las extensiones tuvieran un control muy amplio sobre la experiencia del usuario. Hoy en día, los editores priorizan más la seguridad, la estabilidad y el control sobre el rendimiento, a costa de limitar algunas de las posibilidades que se ofrecían a los desarrolladores.

Para Google, Manifest V3 simboliza el futuro de Chrome. Para una parte de la comunidad, en cambio, representa una reducción del poder de los usuarios sobre su propia navegación.

Por lo tanto, la eliminación de los últimos métodos de trabajo alternativos significa mucho más que el fin de una tecnología obsoleta: cierra un debate que ha enfrentado durante años la seguridad, el control del usuario y el modelo económico de la web.


Scroll al inicio