Google condenado a 890 millones de euros de multa por violación del Digital Markets Act
Bruselas avanza en su regulación de los gigantes digitales. La Comisión Europea ha impuesto a Google una multa de 890 millones de euros por infringir el Digital Markets Act (DMA), una normativa creada para limitar las prácticas anticompetitivas de las grandes plataformas digitales. Esta es la primera sanción que enfrenta Google bajo esta legislación que entró en vigor en 2024.
Esta decisión refleja la determinación de la Unión Europea de hacer cumplir las nuevas obligaciones impuestas a los actores clasificados como «guardián», empresas cuya posición dominante se considera fundamental para la economía digital.
Dos infracciones en el centro de la sanción
La multa se divide en dos partes. La primera, de 460 millones de euros, está relacionada con prácticas de favoritismo en Google Search. Según la Comisión Europea, Google habría otorgado visibilidad preferencial a sus propios servicios —como Google Shopping, resultados de hoteles, transporte y contenido deportivo— sin aplicar criterios «transparentes, equitativos y no discriminatorios» a los servicios de la competencia.
La segunda parte, valorada en 430 millones de euros, está relacionada con Google Play. Las autoridades europeas acusan a la empresa de haber impuesto condiciones comerciales y comisiones que limitan a los desarrolladores en la orientación de sus usuarios hacia métodos de pago alternativos, que a menudo son más económicos que los ofrecidos dentro de la tienda de aplicaciones.
Para Bruselas, estas prácticas infringen directamente las obligaciones establecidas por el DMA.
El Digital Markets Act muestra sus primeros efectos
Esta decisión representa la primera sanción contra Google en el marco del Digital Markets Act, pero se enmarca dentro de una serie de acciones ya emprendidas contra las grandes plataformas.
En abril de 2025, Apple fue sancionada con 500 millones de euros, mientras que Meta recibió una multa de 200 millones de euros por infracciones similares. Google fue clasificado como «guardián» en 2023 para varios de sus servicios estratégicos, incluidos Google Search, Android, Chrome y Google Play.
Este estatus impone reglas estrictas que buscan garantizar una competencia más justa en los mercados digitales europeos.
Google tiene 60 días para cumplir
Aparte de la multa económica, la Comisión Europea exige que Google ponga fin a las prácticas denunciadas dentro de un plazo de 60 días. De no hacerlo, Alphabet podría enfrentarse a multas diarias que podrían alcanzar el 5% de su facturación mundial promedio diaria. El DMA establece sanciones que pueden llegar hasta el 10% de la facturación mundial anual por una primera infracción y 20% en caso de reincidencia.
Por lo tanto, la multa de 890 millones de euros es considerablemente menor al techo teórico establecido por la normativa para un grupo del tamaño de Alphabet.
Google impugna enérgicamente la decisión
La compañía estadounidense reaccionó rápidamente. Kent Walker, presidente de asuntos globales de Google, criticó la decisión, considerándola injusta y afirmando que perjudicará la experiencia del usuario en favor de un número limitado de empresas competidoras. Según Google, los cambios exigidos por Bruselas podrían hacer que sus servicios fueran menos eficientes para los usuarios.
A pesar de esta impugnación, la empresa ya ha comenzado a probar nuevas formas de presentar los resultados de búsqueda y a modificar algunas de las reglas que rigen Google Play. La Comisión Europea reconoce estas evoluciones como «progresos sustanciales», aunque aclara que aún están en proceso de evaluación.
Hasta ahora, Google no ha confirmado si apelará la decisión, a pesar de que la empresa ha cuestionado sistemáticamente las principales sanciones impuestas contra ella en la última década ante los tribunales europeos.
La presión regulatoria se extiende a la inteligencia artificial
Esta nueva sanción probablemente no sea más que un paso más en la confrontación entre Bruselas y Google. La Comisión también está analizando diversas funcionalidades basadas en inteligencia artificial, como AI Overviews y AI Mode, para determinar si su funcionamiento cumple con los requisitos del Digital Markets Act.
Al mismo tiempo, las autoridades europeas continúan examinando la apertura del ecosistema Android a asistentes de IA competidores, lo que indica que la regulación ya no se limita a los motores de búsqueda o tiendas de aplicaciones.
Una decisión con consecuencias económicas y políticas
Más allá de su impacto financiero, esta sanción ocurre en un contexto geopolítico delicado. Las relaciones entre Bruselas y Washington siguen marcadas por tensiones en torno a la regulación de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, que las autoridades estadounidenses critican regularmente como una restricción comercial. Así, la decisión de la Comisión Europea otorga una dimensión política adicional a un asunto que ya es emblemático de la soberanía digital europea.
Con el Digital Markets Act, la Unión Europea reafirma su intención de remodelar las normas del mercado digital, imponiendo más transparencia y equidad a las plataformas dominantes. Para Google y otros gigantes de Silicon Valley, la cuestión va más allá de la cuantía de las multas: se trata de adaptar de manera sostenible sus modelos de negocio a un marco regulatorio que ha llegado a ser mucho más estricto.




