La inteligencia artificial reclama su dosis de energía… y relanza una carrera nuclear que nadie controla

La generalización de la inteligencia artificial y la rápida expansión de las infraestructuras digitales están provocando un aumento estructural en el consumo eléctrico. Esta evolución está llevando a los actores tecnológicos a asegurar sus fuentes de suministro. Ante estas necesidades, los microrreactores nucleares emergen como una opción para alimentar sitios aislados o con un alto consumo de energía.

La subida de la inteligencia artificial provoca una explosión duradera del consumo eléctrico de los data centers

Los centros de datos están experimentando un aumento continuo en su consumo, relacionado con el creciente consumo eléctrico de los data centers. Esta evolución resulta directamente del auge de la inteligencia artificial. De hecho, el entrenamiento y la operación de los modelos requieren cálculos intensivos, que son motores de la demanda energética de la inteligencia artificial.

Además, algunos sitios alcanzan niveles de consumo comparables a los de pequeñas ciudades. Por lo tanto, los operadores buscan fuentes que puedan entregar una potencia constante. Así, priorizan una alimentación eléctrica continua y estable, indispensable para el funcionamiento permanente de las infraestructuras digitales críticas.

Por otra parte, la intermitencia de las energías renovables complica el equilibrado de las necesidades. Esto incrementa la presión sobre las redes eléctricas existentes. Como resultado, los operadores se orientan hacia soluciones pilotables, más adecuadas para una carga informática permanente.

Los microrreactores nucleares, una solución energética compacta pensada para sortear las limitaciones de las centrales clásicas

Los microrreactores nucleares se caracterizan por su potencia limitada y un diseño compacto, adaptados para usos específicos. Generalmente cercanos al megavatio, constituyen una alternativa compacta a las centrales nucleares clásicas. Su arquitectura está diseñada para una puesta en servicio más rápida que la de las instalaciones convencionales.

Además, estos sistemas pueden reemplazar generadores diésel en sitios aislados, asegurando una producción eléctrica continua. De este modo, ilustran una producción eléctrica sin emisiones directas, aunque plantean desafíos específicos relacionados con el combustible y el marco regulatorio.

Radiant Nuclear desarrolla Kaleidos, un microrreactor nuclear transportable de un megavatio destinado a una producción descentralizada

La startup estadounidense Radiant Nuclear ha levantado más de 300 millones de dólares para apoyar su desarrollo industrial. Este financiamiento tiene como objetivo, entre otros, la comercialización de Kaleidos, un microrreactor nuclear transportable de un megavatio, diseñado para despliegues rápidos fuera de las redes convencionales.

Cada módulo de Kaleidos tiene un tamaño similar al de un semirremolque. Este formato facilita una producción energética descentralizada y móvil. Además de electricidad, el sistema entrega aproximadamente 1,9 megavatios térmicos, utilizables para calefacción industrial o desalinización de agua.

Un funcionamiento modular y supervisado a distancia para responder a las necesidades industriales, militares y digitales

Kaleidos funciona con combustible TRISO. Esta elección permite aproximadamente cinco años de funcionamiento continuo gracias al combustible nuclear TRISO de larga duración. Durante este ciclo, el microrreactor proporciona potencia estable. Luego, la empresa recupera el módulo para mantenimiento y recarga.

El dispositivo también integra una supervisión centralizada, lo que permite al operador realizar supervisión a distancia de los microrreactores y controlar su rendimiento en tiempo real. Esta organización facilita el despliegue en sitios industriales, militares o digitales apartados.

Según Radiant Nuclear, es posible ensamblar varias unidades en un mismo sitio. En estas condiciones, este enfoque permite una interconexión modular de múltiples unidades. La empresa ha firmado acuerdos con una base militar estadounidense y el operador Equinix, aunque no alcanza a cubrir por sí sola las necesidades de los grandes centros de inteligencia artificial.

Scroll al inicio