Chatgpt avec publicidad: OpenAI buscaría 60 dólares el CPM, una apuesta premium con pocos datos de anunciantes

ChatGPT con publicidad: OpenAI buscaría 60 dólares el CPM, una apuesta premium con pocos datos de anunciantes

OpenAI está a punto de dar un paso significativo —y muy comercial— en la historia de los chatbots de consumo: la introducción de publicidad en ChatGPT.

Sin embargo, en lugar de entrar al mercado reduciendo precios, la empresa busca lo contrario: un CPM alrededor de 60 dólares por cada 1,000 impresiones, aproximadamente tres veces más que lo que se observa comúnmente en el ecosistema de Meta, según un informe de The Information.

El precio: 60 dólares el CPM, una postura de medio premium más que de gestión de «performance»

Con este nivel de precios, OpenAI no se posiciona como «un nuevo Facebook Ads». En cambio, se sitúa como un espacio exclusivo de alta atención —un lugar donde el usuario no desplaza, sino que pregunta, decide y elige. Esto es lo que OpenAI vende implícitamente: intención.

El contraste es marcado con los CPM «habituales» en Meta, que a menudo están en cifras de un solo dígito o en un rango bajo de dos dígitos según los períodos/industrias (los puntos de referencia varían, pero están lejos de los 60 dólares para la mayoría de las campañas).

El contraargumento: métricas muy limitadas al inicio

Aquí es donde el modelo despierta interés: a pesar del CPM premium, OpenAI sólo proporcionaría al principio estadísticas «de alto nivel» —impresiones y clics— sin el tipo de informes detallados a los que Google/Meta han acostumbrado al mercado (conversiones, compras, señales de atribución precisas, etc.).

Para los anunciantes, es una apuesta: pagar mucho sin la granularidad que permite optimizar de manera precisa. Para OpenAI, es una política: monetizar sin abrir el grifo de la vigilancia publicitaria.

OpenAI describe un inicio cauteloso: anuncios en la parte inferior de las respuestas, claramente etiquetados, que se mostrarán cuando un producto o servicio patrocinado sea pertinente a la conversación en curso. La empresa también resalta una promesa central: no vender las conversaciones y «no vender sus datos a los anunciantes», mientras mantiene el control sobre la experiencia.

Quién verá las publicidades en ChatGPT —y quién no

La prueba está programada para adultos conectados en Estados Unidos, en las ofertas Free y Go (los planes Plus/Pro/Business/Enterprise permanecerán sin publicidad). OpenAI también aclara ciertas exclusiones: no habrá anuncios para menores de 18 años y no habrá anuncios en temas sensibles (incluyendo salud/mental/política).

Lo que OpenAI intenta es una síntesis rara en la publicidad digital moderna:

  • El contexto en lugar del perfil: se apunta al instante (la consulta), no a una identidad publicitaria omnisciente.
  • La confianza como producto: limitar las métricas puede ser una restricción… pero también un argumento de marca.
  • El CPM como filtro: 60 dólares el CPM es una barrera de entrada que reduce el ruido, selecciona los presupuestos y transforma a ChatGPT en un inventario «premium» desde el principio.

Permanece una pregunta candente: la publicidad en un asistente conversacional no es lo mismo que en un feed. El riesgo de confusión (¿dónde termina la ayuda y dónde comienza la influencia?) existe, y el tema ya ha llegado a la esfera política: en Estados Unidos, el senador Ed Markey ha interpelado públicamente a OpenAI y otros actores sobre las posibles desviaciones de la publicidad en los chatbots.

La verdadera batalla, por lo tanto, no será solo el CPM. Será la percepción: ¿el usuario percibe una recomendación útil… o una respuesta «patrocinada» que no lo dice abiertamente?


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