Taiwán ha estado preparando durante varios años una defensa basada en enjambres de drones para contrarrestar el poder militar chino. Esta estrategia asimétrica ha llamado la atención de varios think tanks estadounidenses. Sin embargo, la producción limitada, la falta de personal calificado y la preparación de Pekín complican enormemente su implementación.
Una estrategia de «infierno asimétrico» destinada a detener una invasión china en el estrecho
Desde hace varios años, Taiwán busca una respuesta creíble frente a la superioridad militar de China. Varios think tanks estadounidenses defienden un enfoque llamado guerra asimétrica. El principio es simple: multiplicar los sistemas no tripulados para ralentizar una invasión y causar pérdidas inmediatas.
Según un informe del CNAS, el objetivo es atacar al enemigo en el momento de la travesía marítima. Enjambres de drones aéreos y navales atacarían las fuerzas chinas. Esta estrategia busca, sobre todo, hacer que cualquier operación de desembarco sea extremadamente costosa desde las primeras horas.
Producción limitada, falta de especialistas y retrasos industriales complican la preparación militar
Sobre el papel, la estrategia parece coherente y lógica. Sin embargo, la realidad industrial limita enormemente su despliegue rápido. Taiwán aún no cuenta con una capacidad industrial masiva para producir rápidamente drones militares en grandes cantidades.
Las fuerzas armadas también enfrentan un problema humano significativo. El país carece de especialistas capaces de operar estas tecnologías complejas. Formar estos perfiles requiere tiempo y recursos. Sin embargo, la estrategia depende en gran medida de la coordinación de numerosos sistemas no tripulados.
El calendario industrial también preocupa a varios analistas militares. Sin una base industrial sólida, la estrategia asimétrica sigue siendo difícil de aplicar de manera efectiva. En este contexto, varios expertos consideran que la actual preparación aún es demasiado lenta.
Órdenes tardías de drones navales que podrían dejar a Taiwán vulnerable en caso de crisis rápida
El retraso acumulado pesa ahora en los cálculos estratégicos. Taiwán presentó un primer prototipo de dron naval en dos mil veintitrés. Sin embargo, la idea de convertirlo en un pilar estratégico no surgió realmente hasta dos mil veinticinco. Esta decisión tardía preocupa a varios especialistas militares.
En agosto pasado, Taiwán ordenó más de mil drones navales Kuai Chi. Las entregas están programadas para realizarse en cinco años. Este calendario de entrega plantea serias preocupaciones. Si una crisis estalla antes, la isla podría carecer de medios operativos creíbles.
Una defensa en capas destinada a agotar los misiles chinos antes de cualquier desembarco militar
Los expertos proponen una defensa organizada en varios niveles sucesivos. El primer frente estaría situado entre cuarenta y ochenta kilómetros de la costa. Combinando drones, misiles y sensores, esta defensa multicapa busca, sobre todo, ralentizar el avance militar chino.
La lógica es clara para los estrategas militares. Mezclar drones económicos y misiles más potentes. El objetivo es obligar a Pekín a utilizar rápidamente sus municiones. Esta estrategia de agotamiento de suministros podría reducir gradualmente las capacidades de intercepción del adversario.
Sin embargo, varios analistas llaman a la prudencia. A diferencia del conflicto en el mar Negro, China ya está estudiando estas tácticas. Pekín se está preparando para responder a los enjambres autónomos. Sin una rápida mejora militar, Taiwán podría seguir siendo particularmente vulnerable.




