ChatGPT y publicidad: OpenAI lanza oficialmente la ofensiva en Estados Unidos

ChatGPT y publicidad: OpenAI lanza oficialmente la ofensiva en Estados Unidos

OpenAI ha alcanzado un hito simbólico: la publicidad ya no es una hipótesis para ChatGPT, ahora es una prueba oficial. Después de meses de especulación, la empresa confirmó en enero que comenzaría a experimentar anuncios en ChatGPT en Estados Unidos, antes de anunciar en marzo una extensión a todos los usuarios adultos de las ofertas Free y Go en el país.

Sin embargo, del lado de las marcas, el entusiasmo inicial ya se enfrenta a una pregunta mucho más aterradora: ¿funciona realmente?

OpenAI ha comenzado sus primeros tests publicitarios

En términos fácticos, el marco es ahora claro. OpenAI indica que los anuncios probados en ChatGPT están separados de las respuestas del modelo, claramente etiquetados, y ausentes en las ofertas Plus, Pro, Business, Enterprise y Education.

La empresa también aclara que los anunciantes no pueden influir, clasificar, ni modificar las respuestas de ChatGPT, y que las conversaciones no se venden a los anunciantes.

En su artículo de enero sobre su enfoque publicitario, OpenAI explicó que comenzaría por mostrar anuncios al final de las respuestas cuando un producto o servicio patrocinado se considere relevante para la conversación en curso. La compañía también publicó reglas publicitarias específicas, con exclusiones sobre contextos sensibles o de alto riesgo personal.

Las primeras señales de los anunciantes son mixtas

Aquí es donde la narrativa se vuelve más interesante. Reuters informó en enero, basándose en The Information, que OpenAI ofrecía sus primeros formatos a un grupo reducido de anunciantes y los cobraba por el número de vistas, no por clic. Reuters también reportó a principios de esta semana que la compañía estaba ampliando el acceso a la publicidad y trabajando con Criteo, mientras buscaba atraer presupuestos significativos para estas primeras campañas.

El problema es que esta lógica conversacional no se mide tan fácilmente como la búsqueda o la publicidad tradicional. En el ecosistema publicitario clásico, los anunciantes saben interpretar métricas establecidas desde hace años: clics, tasas de conversión, costo de adquisición.

En ChatGPT, la exposición puede ser contextual, más difusa, más parecida a una influencia integrada en el trayecto conversacional que a un enlace sobre el que se hace clic. Digiday, que ha seguido los inicios del programa con Criteo, subraya que OpenAI aún no tiene la historia de medición ni la infraestructura publicitaria de una plataforma madura.

¿Por qué este tema es estratégico para OpenAI?

Este impulso hacia la publicidad no es meramente ornamental. OpenAI lo ha dicho: el objetivo es apoyar un acceso más amplio a funciones más potentes de ChatGPT. Reuters añadió en enero que esta diversificación también responde a la enorme presión ejercida por los costos de infraestructura y desarrollo de la IA generativa. En otras palabras, la publicidad no es solo una prueba superficial; forma parte de la búsqueda de un modelo económico capaz de financiar la escala alcanzada por ChatGPT.

El potencial es, sin duda, enorme. ChatGPT ya cuenta con una base de usuarios suficientemente amplia como para entusiasmar a cualquier actor del mercado publicitario, aunque transformar esta audiencia en ingresos publicitarios massivos podría tomar más tiempo del esperado.

Lo que esto cambia para los usuarios

Para los usuarios, la llegada de anuncios cambia la naturaleza percibida de ChatGPT. La herramienta ya no es solamente una interfaz utilitaria financiada por suscripciones y asociaciones; comienza a adoptar un modelo más clásico de la web, donde parte del acceso gratuito está sostenido por colocaciones patrocinadas.

OpenAI insiste en que los anuncios no influyen en las respuestas y que siguen siendo distintos del asistente. Pero en un producto basado en la confianza, esta separación debe ser no solo real, sino también visible y creíble.

El verdadero desafío: inventar una medición adecuada para la IA conversacional

El meollo del asunto probablemente se encuentre ahí. Los anuncios en ChatGPT pueden que jamás sean evaluados exactamente como los de un motor de búsqueda o de una red social. Su valor podría provenir menos del clic inmediato que del momento en que aparecen en una conversación con alta intención: comparar, elegir, preparar una compra, planificar una acción. OpenAI mismo presenta su oferta a los anunciantes explicando que ChatGPT acompaña a los usuarios desde la simple búsqueda hasta la toma de decisiones. Esta promesa es atractiva, pero requiere nuevas pruebas, nuevas herramientas de medición y posiblemente nuevos reflexos por parte de las marcas.

En resumen, OpenAI ya ha lanzado la primera fase de su giro publicitario. Pero para que ChatGPT se convierta en un verdadero medio eficaz a los ojos de los anunciantes, no basta con mostrar anuncios en las conversaciones. Será necesario demostrar, negro sobre blanco, que generan algo más que una presencia simbólica en la interfaz más comentada en este momento.


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