Un dron de rescate utiliza la IA para detectar a las personas perdidas y estimar su estado fisiológico

Este prototipo desarrollado en Italia podría transformar las operaciones de rescate en áreas difíciles. Gracias a la inteligencia artificial y a sensores avanzados, permite localizar a una persona desaparecida y evaluar rápidamente su estado fisiológico.

Una tecnología embarcada que combina imaginería térmica e inteligencia artificial para localizar

En áreas aisladas, cada intervención depende de un factor clave: el tiempo. De hecho, los equipos de rescate a menudo deben partir de información imprecisa, lo que ralentiza las búsquedas y complica la coordinación en el terreno. Así, entra en juego una herramienta de detección autónoma diseñada para acelerar la localización.

Desarrollado por ingenieros del Politécnico de Milán, este dron integra sensores térmicos, infrarrojos y ópticos para cubrir varios espectros de análisis. Además, el sistema es pilotado por una inteligencia artificial capaz de analizar imágenes en continuo con gran regularidad. Esta arquitectura se basa en un análisis automatizado, sin intervención humana constante.

Un tratamiento inteligente de imágenes que reduce errores y mejora la precisión de las búsquedas

Cada imagen capturada es analizada por separado para generar varias pistas de localización que el sistema puede usar. Luego, un módulo de seguimiento afina estas hipótesis para eliminar errores y conservar datos relevantes. Así, este enfoque se basa en un algoritmo de seguimiento, mejorando la fiabilidad general.

Presentado en la revista Remote Sensing en septiembre de 2025, este método mejora notablemente la precisión de las operaciones de búsqueda. La inteligencia artificial mantiene una consistencia en el análisis, incluso en entornos visualmente complejos o perturbados. Como resultado, esto permite una reducción de errores, un aspecto crucial en situaciones reales.

El dron también puede operar en condiciones difíciles, como niebla densa o terrenos complicados de acceder. Además, cubre rápidamente grandes áreas mientras transmite datos útiles en tiempo real a los equipos. Así, esta capacidad se basa en sensores adaptados, aumentando las posibilidades de éxito.

Una capacidad inédita para evaluar el estado fisiológico de las víctimas antes de la llegada de los rescatistas

Más allá de la localización, el dron también analiza el estado de la víctima gracias a sus diferentes sensores embarcados. En particular, los sensores miden la temperatura en la cara con una precisión notable. Esta innovación se basa en una estimación térmica, crucial en situaciones críticas.

Estos datos permiten detectar pérdida de conciencia o signos de hipotermia en una persona aislada. Además, el sistema puede identificar un golpe de calor según las variaciones térmicas observadas. Por lo tanto, esta función constituye una ayuda a la decisión, permitiendo a los equipos adaptar su intervención rápidamente.

Al transmitir esta información antes de la llegada de los rescatistas, el dron ahorra un tiempo valioso a los equipos en el terreno. Así, las brigadas utilizan una preparación mejorada y una comprensión más clara de la situación. Por lo tanto, este enfoque se enmarca en una anticipación médica, donde cada minuto cuenta.

Los desafíos técnicos a superar antes de una utilización real a gran escala y coordinada

No obstante, el dron sigue siendo un prototipo en mejora y requiere varios ajustes técnicos. De hecho, los ingenieros están trabajando en la reducción del peso de los sensores para mejorar la autonomía general del sistema. Así, este desafío se enfoca en una optimización energética, esencial para misiones prolongadas.

Los investigadores también están explorando el reconocimiento de sonido para detectar llamados de ayuda en entornos complejos. Además, esta tecnología permitiría identificar una presencia incluso sin contacto visual directo con la víctima. Asimismo, se basa en un análisis acústico, complementario a los sensores actuales.

Finalmente, se está considerando el despliegue de varios drones en forma de enjambre para optimizar las operaciones de búsqueda. Esta estrategia permitiría cubrir vastas áreas en poco tiempo con una eficiencia aumentada. Así, se basa en una coordinación multiagente, abriendo la puerta a rescates aún más eficaces.

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