La Francia ordena a Meta reanudar negociaciones con la prensa y revelar sus datos financieros
La disputa entre Meta y los editores de prensa franceses entra en una nueva fase. La Autoridad de la Competencia ha ordenado al grupo estadounidense reiniciar las negociaciones con dos de las principales organizaciones que representan a los medios franceses y transmitir, en un plazo de 15 días, los datos financieros necesarios para calcular la remuneración correspondiente a los derechos vecinos.
Esta decisión se produce unas semanas después de un fallo significativo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que refuerza considerablemente los poderes de los reguladores europeos frente a las plataformas digitales.
Meta tiene quince días para proporcionar sus datos
En su decisión, la Autoridad de la Competencia exige que Meta reinicie negociaciones “de buena fe” con dos organizaciones que representan más de 1,100 títulos de prensa:
- DVP, que gestiona los derechos vecinos para más de 800 periódicos nacionales y regionales, entre ellos Le Monde y Les Échos
- APIG, que representa aproximadamente 300 publicaciones nacionales.
La empresa también debe proporcionar a las dos organizaciones las informaciones financieras necesarias para evaluar la remuneración a la que los editores pueden tener derecho.
No se ha establecido ningún monto en esta etapa, ya que la Autoridad considera que imponer una remuneración provisional podría influir en el proceso de negociación. Sin embargo, se observa que la conducta actual de Meta podría constituir un abuso de posición dominante.
Dos prácticas particularmente señaladas
La Autoridad centra sus críticas en dos aspectos. El primero se refiere al método utilizado por Meta para calcular las sumas pagadas a los editores. Según las organizaciones de prensa, el grupo habría creado un mecanismo que limita al máximo las sumas debidas, a la vez que se niega a proporcionar los datos que permiten verificar estos cálculos.
El segundo punto se refiere al ámbito considerado por Meta. La empresa habría limitado las negociaciones a los contenidos difundidos en Facebook, excluyendo Instagram y Threads. Para el regulador, esta exclusión podría debilitar el régimen de derechos vecinos en Francia y también podría constituir un abuso de posición dominante.
Meta ha declarado, en una declaración difundida por Reuters, que impugna las conclusiones de la Autoridad, aunque refleja su intención de continuar las discusiones para alcanzar un acuerdo considerado justo.
Más de un año sin remuneración para los editores
El conflicto tiene su origen en la expiración de los acuerdos firmados entre Meta y los representantes de la prensa francesa. En 2021, Meta firmó con APIG un acuerdo valorado en más de 20 millones de euros al año para remunerar a los editores conforme al régimen francés de derechos vecinos. Un acuerdo similar fue alcanzado con DVP en 2022. Estos contratos expiraron respectivamente a finales de 2024 y principios de 2025.
Las negociaciones para la renovación nunca llegaron a buen término.
Desde entonces, los editores involucrados afirman no haber recibido ninguna remuneración a pesar de que sus contenidos continúan siendo difundidos en las plataformas de Meta. En otoño de 2025, varias organizaciones profesionales acudieron a la Autoridad de la Competencia, acusando a Meta de haber reducido drásticamente sus propuestas financieras al tiempo que se negaba a negociar en condiciones equilibradas.
El fallo del TJUE cambia profundamente el balance de poder
La decisión francesa se produce en un contexto legal profundamente transformado. El 12 de mayo de 2026, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea emitió un fallo significativo en una disputa entre Meta y el regulador italiano AGCOM. Los jueces confirmaron que los Estados miembros pueden imponer a las plataformas varias obligaciones destinadas a garantizar una remuneración justa para los editores.
Entre estas se encuentra un principio que se ha vuelto central: las plataformas deben comunicar los datos económicos necesarios para permitir a los editores evaluar el verdadero valor de sus contenidos.
El Tribunal sostiene que esta información es poseída exclusivamente por las plataformas y que esta asimetría coloca a los editores en una situación de desventaja durante las negociaciones. Este análisis se convierte ahora en la base legal de la orden emitida por la Autoridad de la Competencia a Meta.
Una decisión con consecuencias europeas
El fallo del TJUE tiene repercusiones que trascienden el contexto francés. Varios Estados miembros de la Unión Europea están actualmente inmersos en litigios similares sobre la aplicación del artículo 15 de la directiva europea sobre derechos de autor. La decisión emitida en mayo ahora proporciona una base legal común que permite a las autoridades nacionales imponer mayores niveles de transparencia a las grandes plataformas digitales.
Los reguladores también cuentan con un importante precedente en materia de sanciones.
En 2024, Google ya fue condenado en Francia a una multa de 250 millones de euros por varias faltas relacionadas con los derechos vecinos, particularmente por falta de transparencia y el uso de contenidos de prensa para desarrollar sistemas de inteligencia artificial.
Una estrategia de Meta cada vez más cuestionada
Este contencioso también se inscribe en una evolución más amplia de la estrategia de Meta. En los últimos años, el grupo ha ido reduciendo la importancia otorgada a la información en sus plataformas, incluso cerrando Facebook News en varios países europeos. Al mismo tiempo, Meta sostiene que los usuarios visitan principalmente sus servicios por otros tipos de contenidos que no son noticias.
La Autoridad de la Competencia adopta una visión diferente.
Según ella, no importa que Meta afirme no promover activamente los contenidos de prensa: mientras estos continúen siendo difundidos en Facebook, Instagram o Threads y formen parte de la actividad publicitaria de la plataforma, están completamente sujetos al régimen de derechos vecinos.
Los próximos quince días serán decisivos
El plazo impuesto por la Autoridad expira alrededor del 23 de julio de 2026. Si Meta proporciona la información solicitada y se reanudan las negociaciones, podría encontrarse un nuevo acuerdo sin la necesidad de más intervención del regulador. De no ser así, la empresa se expone a nuevas acciones que podrían resultar en sanciones financieras.
Más allá de este expediente, Meta ya enfrenta varios otros conflictos en Europa relacionados con sus prácticas publicitarias y el uso de obras protegidas para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
La decisión francesa podría, por lo tanto, constituir mucho más que un simple episodio en el conflicto entre Meta y la prensa. Al consagrar la obligación de transparencia económica como condición para una negociación equilibrada, refuerza un principio que podría influir de manera duradera en las relaciones entre plataformas digitales, editores de contenidos… y, en el futuro, los desarrolladores de inteligencia artificial.




