En solo nueve meses, un equipo parisino ha logrado construir un robot humanoide capaz de resistir empujones y aprender ciertos gestos. Aún colgado de un cable, Northstar parece frágil. Sin embargo, detrás de esta silueta metálica se esconde un proyecto industrial especialmente ambicioso.
Un prototipo humanoide desarrollado en nueve meses a pesar de las limitaciones técnicas visibles
En el escenario, Northstar no tiene nada que ver con el robot elegante que se presenta en las imágenes de generación. Su mecánica es visible, su alimentación llega a través de un grueso cable negro y un arnés de seguridad lo mantiene alejado del suelo. Sin embargo, cuando una persona lo empuja, el prototipo corrige su postura y recupera su equilibrio. Este pequeño movimiento ya cuenta una gran historia.
El robot fue presentado el 7 de julio de 2026, durante el Machina Summit celebrado en Station F, en París. La startup UMA solo existía desde hacía nueve meses. Diseñar un humanoide funcional, aunque incompleto, en tan poco tiempo es un logro notable en un campo donde el desarrollo generalmente se mide en años.
Un equipo experimentado proveniente de los líderes mundiales en inteligencia artificial y robótica
Esta aceleración no es casual. Rémi Cadène, cofundador y director de UMA, trabajó en la inteligencia artificial de Tesla Autopilot y luego en el programa Optimus. Después, participó en Hugging Face en el desarrollo de LeRobot, una plataforma abierta que se ha convertido en una referencia para experimentar con brazos y modelos robóticos.
A su alrededor están, entre otros, Pierre Sermanet, antiguo investigador de Google DeepMind, Simon Alibert, especialista en IA, y Rob Knight, diseñador de manos robóticas. Este equipo busca dominar toda la cadena técnica, desde el cuerpo mecánico hasta las redes neuronales encargadas de percibir el entorno y decidir el siguiente movimiento.
La segunda demostración, aunque menos espectacular, es quizás más importante. Dos brazos clasifican diferentes objetos utilizando su visión artificial. El sistema adapta sus movimientos a lo que observa y continúa trabajando a pesar de ciertas interrupciones. UMA presenta este método como un aprendizaje en tiempo real, capaz de sustituir parte de la programación tradicional.
Un enfoque robótico basado en el aprendizaje adaptativo y la observación humana
Un robot industrial clásico a menudo repite una trayectoria precisa en un espacio perfectamente organizado. Northstar aspira a un comportamiento más flexible. Debe ser capaz de observar a una persona, reproducir su gesto y luego mejorar mediante la repetición. El principio recuerda menos a una máquina-herramienta y más a un aprendiz que descubre cómo sostener una pieza, abrir un contenedor o guardar un objeto.
Sin embargo, esta promesa aún debe demostrarse fuera del laboratorio. Competidores ya están probando sus humanoides en fábricas, mientras que Northstar aún depende de una alimentación externa y un dispositivo anticaídas. Sin embargo, UMA prevé varios programas piloto en 2026, especialmente en logística y fabricación, y afirma estar en conversaciones con alrededor de cincuenta clientes potenciales.
Un modelo de negocio basado en el alquiler y una visión industrial evolutiva
En lugar de vender inmediatamente sus máquinas, UMA considera ofrecerlas como un servicio. Las empresas podrían alquilar robots para reforzar temporalmente un equipo, absorber un pico de pedidos o realizar tareas repetitivas. Un mismo humanoide podría entonces ser entrenado para varios puestos sucesivos, sin necesidad de reconstruir una cadena automatizada completa.
Las primeras misiones probablemente se centrarían en almacenes y talleres. A más largo plazo, Northstar podría participar en el ensamblaje de equipos, la instalación de paneles solares o en operaciones de mantenimiento. Por lo tanto, el objetivo va más allá del simple reemplazo de un gesto humano. Se trata de hacer la producción más adaptable en momentos en que falta mano de obra o cuando la demanda explota repentinamente.
Rémi Cadène incluso imagina un ciclo vertiginoso en el que cada generación de robots contribuiría a fabricar la siguiente. Tal progreso sigue siendo altamente especulativo, pero revela la magnitud del proyecto. Northstar está hoy retenido por cables. La verdadera pregunta es qué sucederá cuando esos cables ya no sean necesarios.




