Apple vs OpenAI: los correos electrónicos revelados debilitan las acusaciones de Apple en su batalla judicial
El conflicto entre Apple y OpenAI toma un giro inesperado. Tras la presentación de una demanda explosiva por parte de Cupertino, acusando a OpenAI y a dos exingenieros de haber robado secretos industriales, la empresa de Sam Altman contraataca publicando intercambios de correos electrónicos y mensajes que cuestionan varios elementos clave del caso de Apple.
Más allá de esta simple batalla legal, este asunto podría tener consecuencias importantes para las ambiciones de hardware de OpenAI y para cómo los gigantes de Silicon Valley protegen a sus talentos… y sus tecnologías.
OpenAI acusa a Apple de presentar hechos inexactos
En un artículo publicado bajo el título directo «Apple is getting this wrong», OpenAI desafía la solicitud de una orden de restricción temporal presentada por Apple. La empresa de iPhone busca impedir que OpenAI y dos ex-empleados usen o accedan a información que considera confidencial.
Según Apple, se habrían conservado varios documentos sensibles tras la salida de estos empleados con el fin de acelerar el desarrollo de futuros dispositivos de OpenAI. OpenAI sostiene, por otro lado, que algunos elementos presentados por Apple son incompletos, e incluso inexactos.
Un correo enviado a la persona equivocada
Uno de los pasajes más sorprendentes de los documentos publicados se refiere a un intercambio entre los abogados de ambas compañías. Apple afirmó haber contactado a OpenAI desde febrero para discutir la supuesta retención de datos confidenciales por parte de ex-empleados, pero nunca recibió respuesta.
Los correos electrónicos hechos públicos cuentan una historia diferente.
El abogado externo de Apple, Gabriel Gross, contacta primero a Che Chang, director legal de OpenAI. Unos momentos después, le envía un mensaje de agradecimiento por una llamada telefónica… que nunca tuvo lugar.
Che Chang responde de inmediato que esta conversación nunca existió. El abogado luego admite haber cometido un error al enviar el mensaje: en realidad, estaba destinado a otra persona, un ex-empleado de Apple llamado Wang, pero se envió por error en la conversación con OpenAI.
OpenAI destaca este episodio para cuestionar la cronología presentada por Apple y considera que esta confusión socava la narrativa presentada ante la justicia.
Los ex-empleados continuaron ayudando a Apple
OpenAI no solo se limitó a publicar correos electrónicos. La empresa también hizo públicos varios intercambios de iMessage que involucran al exingeniero Chang Liu. Estas conversaciones revelan que, incluso después de su salida, empleados de Apple continuaron pidiéndole ayuda para recuperar ciertos archivos o responder a preguntas técnicas.
Según OpenAI, estos intercambios demuestran que la empresa no revocó adecuadamente los accesos de sus antiguos empleados y que incluso solicitó su asistencia varias semanas después de su salida.
Este argumento ataca directamente una de las principales acusaciones de Apple, que sostiene que la conservación de esos accesos representaba una amenaza urgente que requería intervención judicial.
Una batalla que va más allá de los secretos industriales
En el centro del caso se encuentran Chang Liu y Tang Yew Tan, dos exingenieros de Apple ahora vinculados a los proyectos de hardware de OpenAI. Apple les acusa de haber llevado consigo información confidencial relacionada con sus futuros dispositivos para acelerar el desarrollo de los productos de la empresa dirigida por Sam Altman.
El fabricante solicita ahora la producción acelerada de documentos internos y el testimonio de varios directivos de OpenAI. Por el momento, ninguna jurisdicción ha dictado sentencia sobre el fondo del asunto. Los documentos publicados por OpenAI representan solo su línea de defensa y no constituyen una decisión judicial.
Un asunto estratégico para el futuro del hardware de IA
Este enfrentamiento va más allá de un conflicto entre un empleador y antiguos empleados. Apple está acelerando el desarrollo de nuevos dispositivos que integran inteligencia artificial, mientras que OpenAI también está preparando su propia generación de productos para el consumidor, especialmente en colaboración con ex-diseñadores e ingenieros de Cupertino.
En este contexto, cada contratación se convierte en un posible tema de disputa.
El resultado de este procedimiento podría sentar un precedente importante respecto a la movilidad de los ingenieros especializados en IA y los límites entre la experiencia profesional adquirida en una empresa y los verdaderos secretos industriales.
Mientras se esperan las próximas audiencias, una cosa es ya clara: esta batalla judicial se ha transformado tanto en una guerra de imagen como en un enfrentamiento legal, cada bando buscando convencer no solo a los tribunales, sino también a la opinión pública.




