El patron de Anker predice la fin de las baterías externas : simple provocación o verdadera tendencia

El director de Anker predice el fin de las baterías externas: ¿simple provocación o verdadera tendencia?

Durante más de una década, las baterías externas han acompañado la explosión de los smartphones. Se han convertido en un accesorio casi indispensable para viajeros, profesionales móviles y usuarios intensivos. Sin embargo, según el fundador de Anker, esta categoría de productos podría un día seguir el mismo destino que los reproductores de MP3 o los reproductores de CD: desaparecer progresivamente del día a día de los consumidores.

Una declaración sorprendente, especialmente cuando proviene del propio líder de la empresa que ha contribuido en gran medida a popularizar las baterías externas a nivel mundial.

El fundador de Anker ve las baterías externas como una tecnología de transición

Durante una entrevista reciente publicada en China, Meng Yang, fundador y CEO de Anker, explicó que las baterías externas probablemente nunca se convertirán en un mercado colossal que pese cientos de miles de millones de yuans.

De acuerdo con él, los productos electrónicos de consumo a menudo siguen un ciclo de vida relativamente corto antes de ser reemplazados por tecnologías más avanzadas.

Para ilustrar su punto, compara las baterías externas con antiguos dispositivos emblemáticos, como los reproductores de MP3, las grabadoras de cintas y los reproductores de CD.

« Los productos electrónicos de consumo aparecen y desaparecen rápidamente », explica. « Entre el momento en que se compran estos dispositivos y el momento en que se dejan de usar, a menudo no pasan más de diez años ».

Una visión que sugiere que las baterías externas podrían ser solo una respuesta temporal a las limitaciones actuales de la autonomía móvil.

Un discurso sorprendente de un líder de la industria

La declaración atrae particularmente la atención, ya que Anker sigue siendo una de las marcas más asociadas con las baterías externas en el mundo. Desde su fundación en 2011, la empresa se ha consolidado como una referencia del sector gracias a sus cargadores, cables y, sobre todo, sus baterías externas. La marca se ha vuelto imprescindible en mercados clave como Europa, Estados Unidos y Asia.

Pero detrás de esta imagen histórica, la compañía ha evolucionado profundamente.

Los resultados financieros de 2025 muestran que las actividades relacionadas con la recarga y el almacenamiento de energía generaron más de 15 mil millones de yuans en ingresos, representando aproximadamente la mitad de los ingresos totales del grupo. Sin embargo, las baterías externas ya no son el motor principal de este crecimiento.

Anker se ha diversificado gradualmente hacia:

  • Cargadores rápidos multipuerto
  • Estaciones de energía portátiles
  • Accesorios conectados
  • Productos de audio
  • Equipos para el hogar conectado

Esta transformación reduce naturalmente la dependencia del grupo a un mercado que podría llegar a ser más maduro con el tiempo.

El verdadero problema: los smartphones ya no necesitan tanto de las baterías externas

El análisis de Meng Yang se basa en una tendencia subyacente. Los smartphones modernos ahora cuentan con baterías más grandes, procesadores más eficientes, tecnologías de carga ultrarrápida y optimizaciones de software más avanzadas.

Mientras que antes era necesario llevar siempre una batería externa para completar un día intensivo, muchos smartphones premium ahora superan un día completo de autonomía y recuperan varias horas de uso en solo unos minutos de carga.

La llegada progresiva de baterías de silicio-carbono, ya adoptadas por varios fabricantes chinos, acelera aún más esta evolución al permitir integrar más capacidad sin aumentar el grosor de los dispositivos.

Si esta tendencia continúa, la necesidad de una batería externa podría efectivamente disminuir a largo plazo.

Anker también reconoce sus propios excesos

El director también mencionó otro problema: la proliferación excesiva de referencias. Durante su asamblea anual en 2025, Anker reconoció haber desarrollado un número desproporcionado de modelos de baterías externas. La empresa habría comercializado casi 100 referencias diferentes en 2024.

Una estrategia que ha generado dificultades en el control de calidad, la gestión de inventarios y la coherencia del producto.

Según la compañía, mantener un estándar de excelencia en una gama tan amplia se vuelve extremadamente complejo, incluso para un actor importante del sector. Esta autocritica refleja un cambio de filosofía: priorizar menos productos, pero mejor diferenciados.

¿Desaparecerán realmente las baterías externas?

A pesar de estas declaraciones, anunciar la próxima desaparición de las baterías externas parece aún prematuro. Los usos móviles continúan evolucionando rápidamente. Las aplicaciones de inteligencia artificial, el video 4K, el cloud gaming y las gafas conectadas aumentan constantemente las necesidades energéticas.

Además, nuevos dispositivos enriquecen regularmente el ecosistema móvil:

  • Smartphones plegables
  • Tabletas
  • Auriculares XR
  • Relojes inteligentes
  • Accesorios portátiles de IA

Todos estos productos requieren ser alimentados en movimiento. Por lo tanto, el mercado podría no desaparecer sino transformarse. Las simples baterías externas podrían dar paso a soluciones energéticas más inteligentes, integrando carga inalámbrica, energía solar, gestión de múltiples dispositivos o funciones de almacenamiento avanzadas.

Una visión que revela sobre todo el futuro de Anker

Más allá del debate sobre las baterías externas, las palabras de Meng Yang revelan sobre todo la dirección estratégica de Anker. La empresa ya no desea ser vista simplemente como un fabricante de baterías externas. Busca convertirse en un actor global en energía móvil y tecnologías conectadas.

Cuestionando su producto histórico, Anker envía un mensaje claro a inversores y consumidores: su futuro no depende únicamente de las baterías externas.

Irónicamente, puede que sea precisamente porque Anker domina este mercado que ya puede permitirse imaginar un mundo posterior.


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