Estos robots biológicos han recibido neuronas y muestran cómo un cuerpo vivo aprende a moverse sin cerebro en el agua

Un grupo de células ha aprendido una nueva coreografía. Biólogos de Tufts y el Wyss Institute han integrado neuronas en robots biológicos derivados de ranas. El resultado no es un animal, sino un modelo viviente para comprender cómo los tejidos coordinan sus movimientos.

Células de rana se convierten en robots vivos sin motor, sin metal y sin batería convencional

2020 marcó el inicio público de los xenobots, diseñados a partir de células embrionarias de Xenopus laevis. Estos robots biológicos nadan gracias a cilios, diminutos filamentos celulares que baten como remos. El movimiento proviene, por tanto, del tejido mismo.

9 a 10 días de supervivencia son suficientes para que estas estructuras muestren una propiedad rara en robótica: la energía proviene de las reservas del embrión, no de una batería. La frontera cambia de inmediato. El robot se convierte en un cuerpo viviente temporal, más cerca de un organoide, un agrupamiento de tejido cultivado, que de un dron en miniatura.

Neuronas añadidas al centro del biobot durante treinta minutos cambian la trayectoria del movimiento

20 de febrero de 2026, la revista Advanced Science publica el estudio realizado por el biólogo Michael Levin y la investigadora Haleh Fotowat. Su equipo introduce precursores neuronales, células destinadas a convertirse en neuronas, en el centro del biobot durante su formación. La ventana dura aproximadamente 30 minutos.

24 horas después, la esfera ha cicatrizado alrededor del implante. Las neuronas forman luego axones y dendritas, ramas que envían y reciben señales. A nivel celular, el resultado se asemeja a un cableado instalado en una casa ya construida.

Señales nerviosas visibles prueban que un cuerpo sin cerebro puede coordinar múltiples movimientos

La imagen de calcio revela actividad eléctrica en los neurobots. Este método hace visibles las variaciones de calcio, una señal utilizada por las neuronas cuando se comunican. Para los investigadores, la luz verde o roja actúa como un indicador en un tablero de control.

2 comportamientos separan principalmente a los neurobots de los biobots clásicos. Los primeros son menos estáticos y producen más patrones repetidos, en lugar de simples círculos o líneas rectas. La neurona no pilotan como un conductor, sino que modifica la manera en que el cuerpo se organiza.

El pentylenetetrazol, un medicamento experimental que aumenta la actividad nerviosa, también altera sus desplazamientos. Los biobots sin neuronas se desaceleran. Los neurobots reaccionan de otra manera, a veces con más complejidad, lo que confirma la influencia de la red nerviosa en el movimiento.

Una pista para la medicina regenerativa aparece, pero ningún neurobot trata aún a un paciente

miles de genes cambian de actividad cuando las neuronas entran en el biobot. Varios de ellos están relacionados con el sistema nervioso, lo que se esperaba. Otros afectan a la visión, sin que exista un ojo presente. La pista permanece abierta: una célula puede preparar una función antes del órgano completo.

Los responsables de Tufts y el Wyss Institute hablan en su mayoría de biología fundamental. Los neurobots no son robots médicos listos para operar en un paciente. Su interés inmediato radica en observar cómo las células negocian una forma, como trabajadores que construyen sin arquitecto.

La medicina regenerativa, que busca reparar tejidos dañados, puede beneficiarse de estas reglas de autoorganización. Aún no se ha derivado ningún uso clínico de la experiencia. Por el momento, el hecho sólido se encuentra en una caja de cultivo: las neuronas han modificado un cuerpo sin cerebro.

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