La UE obliga a Google a abrir Android y Search a ChatGPT, Claude y a las IA competidoras
Bruselas ha dado un paso más en su regulación de los gigantes tecnológicos. En el marco de la Ley de Mercados Digitales (DMA), la Comisión Europea exige ahora a Google que abra Android y Google Search a sus competidores, incluidos asistentes de IA como ChatGPT, Claude y Perplexity. Esta decisión podría transformar profundamente el mercado de la inteligencia artificial móvil.
Más allá de un simple conflicto regulatorio, esta medida representa un cambio de filosofía: la IA ya no debe estar encerrada en un ecosistema propietario, sino convertirse en una opción disponible para los usuarios.
Android deberá tratar a Gemini como a los demás asistentes
La primera decisión se dirige directamente a Android. Hasta ahora, Gemini disfrutaba de una integración privilegiada dentro del sistema operativo de Google. Gracias a esta posición, el asistente podía acceder a funciones profundas del teléfono, interactuar con aplicaciones, responder a comandos de voz o aprovechar diferentes componentes de hardware.
Según la Comisión Europea, esta situación genera un desequilibrio competitivo.
Google deberá ofrecer a los asistentes competidores un nivel de acceso comparable al que tiene Gemini. A largo plazo, un usuario europeo podría elegir a ChatGPT, Claude, Perplexity o cualquier otro asistente compatible como asistente del sistema principal, teniendo la posibilidad de interactuar con Android casi tan profundamente como lo hace la solución de Google.
Concretamente, esto podría permitir a estas IA responder a comandos de voz, controlar más aplicaciones o explotar las capacidades nativas del smartphone sin depender de las limitaciones actuales.
Google tiene hasta julio de 2027 para implementar estos cambios.
Google Search deberá compartir sus datos
La segunda decisión se refiere al motor de búsqueda. La Unión Europea considera que los datos generados por Google Search constituyen hoy un ventaja competitiva difícil de replicar. Los motores competidores, así como los nuevos asistentes conversacionales, no tienen acceso comparable a la información que alimenta las respuestas de Google.
Por lo tanto, Bruselas exige a Google compartir parte de esos datos con los servicios competidores. El objetivo es ofrecer a los motores de búsqueda alternativos y a las IA conversacionales los medios para desarrollar experiencias más competitivas frente a Google Search.
Esta medida recuerda a los remedios ya impuestos por la justicia estadounidense en el marco de los procedimientos antimonopolio que afectan a Google.
La conformidad deberá comenzar antes de enero de 2027.
Gemini podría perder su ventaja estratégica
Para Google, las consecuencias van más allá del simple cumplimiento de una nueva normativa. Durante varios años, la compañía ha apostado por una integración extremadamente profunda entre Android, Google Search y Gemini para construir un ecosistema de inteligencia artificial coherente.
Esta estrategia podría estar ahora en cuestión.
Si los usuarios europeos pueden reemplazar a Gemini por ChatGPT, Claude o Perplexity, manteniendo un nivel de integración similar, Google perdería parte de la ventaja que le da hoy el control de Android. La situación es aún más crítica dado que el smartphone se convierte progresivamente en el principal punto de acceso a los asistentes de IA en la vida diaria.
Google denuncia riesgos para la seguridad
No es sorprendente que Google impugne las decisiones de la Comisión Europea. En un comunicado, Kent Walker, presidente de asuntos internacionales de Google, estima que estas obligaciones podrían debilitar las protecciones de privacidad y seguridad. Según él, abrir más Android y compartir ciertos datos de búsqueda podría exponer a los usuarios a nuevos riesgos, a pesar de las salvaguardias previstas por la DMA.
Sin embargo, la Comisión Europea afirma que Google seguirá teniendo la posibilidad de controlar qué servicios podrán acceder a las funciones sensibles del sistema para preservar la seguridad de los dispositivos.
Una decisión que podría afectar a más allá de Google
Más allá del caso Google, esta decisión envía un fuerte mensaje a toda la industria. Apple está siguiendo de cerca estas evoluciones. De hecho, el fabricante justificó el retraso de ciertas funcionalidades de Siri AI en Europa invocando precisamente las exigencias de interoperabilidad impuestas por la Ley de Mercados Digitales.
Microsoft, Meta, OpenAI o Anthropic también podrían estar afectados por este nuevo enfoque regulatorio a medida que los asistentes de IA se conviertan en plataformas por sí mismos.
Europa quiere evitar un nuevo monopolio de la IA
Detrás de estas decisiones se dibuja una estrategia más amplia. Tras haber intentado limitar el dominio de las grandes plataformas sobre los navegadores, las tiendas de aplicaciones o los motores de búsqueda, Bruselas ahora busca evitar que la inteligencia artificial reproduzca las mismas situaciones de dependencia.
El objetivo es claro: impedir que un solo actor controle simultáneamente el sistema operativo, el motor de búsqueda y el asistente de IA.
Aunque Google mantiene una significativa ventaja tecnológica con Gemini, Europa desea que esta ventaja se base más en la calidad del servicio que en la integración exclusiva dentro de su propio ecosistema.
Los próximos años dirán si esta apertura realmente fomentará la innovación o si complicará aún más un mercado de IA ya extremadamente competitivo.




