Tras meses liderando el mundo de la IA, OpenAI enfrenta el duro golpe de un regreso abrupto a la realidad. Una nota interna firmada por Sam Altman, revelada por The Information, expone un creciente malestar dentro de la empresa y una amenaza muy real proveniente de Google.
Una hegemonía tambaleante: Google vuelve a la carrera, y se nota
Durante dos años, OpenAI marcó el ritmo. Sam Altman y su equipo hicieron que todos, incluido Google, corrieran detrás. Sin embargo, el año 2025 termina de una manera muy diferente a la que el CEO había imaginado.
Una nota interna, recientemente revelada por The Information, confirma una impresión compartida en el sector: la dinámica se ha invertido. Altman describe una “mala atmósfera” que afecta a los equipos. Olvidados los discursos ambiciosos sobre la AGI. Hoy, OpenAI se siente asediada, no por la regulación o los juicios, sino por una competencia que está despertando. Y este diagnóstico, proveniente del propio líder, es suficiente para sacudir todo el ecosistema de la IA.
El impacto de Gemini 3: Google ataca fuerte, Altman lo reconoce
Es la confesión que más sorprende. Sam Altman admite que Google ha tomado la delantera, especialmente en el preentrenamiento de modelos, que se consideraba la gran ventaja de OpenAI. Para los menos tecnológicos: esto es lo que permite que un modelo sea realmente bueno, incluso sorprendente.
Desde el lanzamiento de Gemini 3 Pro, Google no solo ha alcanzado a OpenAI. Según varios benchmarks independientes, y hasta según Altman, Google iguala o supera en tareas clave. El mensaje para sus ingenieros es claro: hay que “recuperar rápidamente el retraso”. Paralelamente, Anthropic y su Claude 4.5 también mantienen una presión constante en el sector.
Crecimiento ralentizado: la otra preocupación de Altman
Lo más preocupante no proviene solo de los competidores. También proviene del bolsillo. El verdadero motor de la guerra es el dinero. Y una vez más, la nota interna genera inquietud. Porque en la economía de la IA, la ilusión de expansión perpetua parece estar desgastándose.
OpenAI genera alrededor de 13 mil millones de dólares en ingresos anuales. Una cifra impresionante. Pero en el mundo tecnológico, lo que cuenta es la velocidad. Sin embargo, Altman advierte que el crecimiento podría caer a un solo dígito para 2026. Para una empresa valorada en varios cientos de miles de millones, esto es una señal de alarma. Más aún, dado que la base de usuarios de pago parece haber alcanzado un estancamiento.
Fin de la ilusión: OpenAI se convierte en una empresa normal
El documento menciona “dificultades económicas pasajeras”. Traducción: el mercado se satura. Aquellos que querían pagar lo han hecho. Los suscriptores individuales buscan otras opciones o eligen versiones gratuitas. Incluso las empresas, atraídas por las promesas de productividad, dudan en aumentar sus gastos.
El resultado: OpenAI se convierte en una empresa normal. Ahora enfrenta a sus competidores en igualdad de condiciones, con sus propias vulnerabilidades. Y frente a un Google omnipotente, integrado de la chip al smartphone, Sam Altman tiene todas las razones para preocuparse. El tiempo de la magia parece haber quedado atrás. Ahora es tiempo de realismo y de una batalla de resistencia.




