Concebido para dos años, el rover Perseverance podría finalmente explorar Marte durante más de una década

La misión Mars 2020 de la NASA, impulsada por el rover Perseverance, tenía inicialmente una duración operativa mínima de dos años terrestres. Sin embargo, casi cinco años después del aterrizaje, las evaluaciones técnicas indican que el rover mantiene capacidades suficientes. Por lo tanto, los equipos continúan con las operaciones científicas a largo plazo.

Una misión inicialmente limitada a dos años cuya duración se reevalúa en función del rendimiento técnico observado desde el aterrizaje

Durante su diseño, Perseverance fue concebido para asegurar una duración operativa mínima garantizada de dos años terrestres. Este periodo correspondía a la fase principal de la misión Mars 2020, la cual incluía la exploración del sitio de aterrizaje, la caracterización geológica inicial y la recolección de muestras.

No obstante, esta duración nominal se basaba en hipótesis prudentes. Estas concernían principalmente a el desgaste de los componentes mecánicos embarcados, la exposición al entorno marciano y la fiabilidad de los sistemas. Así, esta duración constituía un umbral garantizado. Más allá de esto, la misión dependía de el estado real del rover en operación.

Después de casi cinco años de actividad continua, los sistemas esenciales siguen funcionando. En consecuencia, la NASA ha decidido reevaluar la vida útil potencial. Esta decisión se basa en el rendimiento observado y en los datos de funcionamiento acumulados desde el aterrizaje.

Cuarenta kilómetros recorridos en la superficie de Marte, entre la exploración del cráter Jezero y el acceso a terrenos geológicos más antiguos

Desde su aterrizaje en el cráter Jezero, Perseverance ha recorrido aproximadamente cuarenta kilómetros en la superficie marciana. Estos desplazamientos se han llevado a cabo de manera gradual, y el rover ha realizado múltiples paradas para observaciones geológicas, perforaciones y recolección de muestras científicas.

En un principio, el rover llevó a cabo una exploración detallada del fondo del cráter, que corresponde a un antiguo cuenca lacustre. Luego, Perseverance ascendió por las laderas del cráter, alcanzando terrenos más antiguos de interés científico para la historia geológica temprana de Marte.

Una navegación mayormente autónoma que permite desplazamientos seguros en un entorno marciano rocoso e irregular

Los desplazamientos de Perseverance se producen en terrenos rocosos, arenosos e irregulares. Por esta razón, el rover utiliza un sistema avanzado de navegación autónoma embarcada que analiza el terreno de forma continua e identifica obstáculos mediante sensores visuales.

Según los datos de la NASA, más del noventa por ciento de los trayectos se han realizado sin pilotaje directo desde la Tierra. Esta autonomía asegura una selección local de trayectorias adecuadas, reduciendo el desgaste mecánico y compensando los tiempos de comunicación.

Pruebas de resistencia concluyentes que abren la puerta a una extensión significativa de la misión científica

Para evaluar la continuación de las operaciones, los equipos realizaron pruebas de resistencia en la Tierra. Estas pruebas se centraron en componentes representativos del rover, especialmente en los ejes de las ruedas y la movilidad, reproduciendo las tensiones mecánicas encontradas en Marte.

Los resultados indican que los componentes probados mantienen márgenes suficientes. Por lo tanto, los equipos estiman una capacidad de desplazamiento adicional estimada que podría alcanzar varios decenas de kilómetros. Sin embargo, esta proyección depende del mantenimiento de las condiciones operativas.

Estas evaluaciones técnicas permiten contemplar una prórroga de la misión de varios años, enfocada en continuar los análisis geológicos y en la constitución progresiva de muestras destinadas a una futura misión de regreso a la Tierra.

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